{"id":859,"date":"2014-10-04T11:30:19","date_gmt":"2014-10-04T16:30:19","guid":{"rendered":"http:\/\/filarmonicadecuernavaca.mx\/?p=859"},"modified":"2014-10-04T11:30:19","modified_gmt":"2014-10-04T16:30:19","slug":"el-cerebro-y-la-musica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.uninter.edu.mx\/Filarmonica\/index.php\/2014\/10\/04\/el-cerebro-y-la-musica\/","title":{"rendered":"El cerebro y la m\u00fasica"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"tit_articulo\" style=\"text-align:center;\">\u00a0<a href=\"https:\/\/filarmonicadecuernavaca.com\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/el-cerebro-y-la-musica.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-861\" src=\"http:\/\/filarmonicadecuernavaca.com\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/el-cerebro-y-la-musica.jpg?w=225\" alt=\"el-cerebro-y-la-musica\" width=\"225\" height=\"300\" \/><\/a><\/h1>\n<p id=\"autor\" style=\"text-align:justify;\">Francisco Delahay y Sergio de R\u00e9gules<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>Sabemos que todas las sociedades humanas tienen m\u00fasica y que las habilidades musicales se manifiestan desde las primeras etapas del desarrollo de los ni\u00f1os. Pero desde el punto de vista evolutivo, el origen de la m\u00fasica es un misterio.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Los instrumentos musicales m\u00e1s antiguos que se conocen se encontraron en las cuevas de Isturitz, en Francia, y de Geissenkl\u00f6sterle, en Alemania. Se trata de unas flautas hechas de hueso de ave que datan de hace unos 32 000 a\u00f1os. \u00bfPara qu\u00e9 usaban la m\u00fasica los habitantes de esas cuevas?<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">No hay manera de saberlo porque la m\u00fasica no deja rastros duraderos una vez que se acaba. Pese a todo, podr\u00edamos imaginarnos algo as\u00ed: un grupo de humanos primitivos lleva a cabo sus actividades cotidianas. En las proximidades de la cueva las mujeres recogen frutos, algunas con criaturas en brazos. Los ni\u00f1os juegan cerca de ellas. Los hombres vigilan, arma en mano, antes de irse a cazar. Un beb\u00e9 llora. Su madre le canta para tranquilizarlo. Se oyen otros sonidos: el viento pasando entre las hojas de los \u00e1rboles, p\u00e1jaros, el rugir de alg\u00fan felino. Detr\u00e1s de un \u00e1rbol un hombre toca la flauta para una mujer. Cae la noche. A la luz de la fogata suena el golpeteo r\u00edtmico de un instrumento de percusi\u00f3n hecho de corteza de \u00e1rbol. Un anciano repite mon\u00f3tonamente un c\u00e1ntico que embelesa al grupo. Todos bailan mientras tocan las flautas de hueso. El placer de la actividad coordinada genera un ambiente de camarader\u00eda que deja a los participantes extasiados.<\/p>\n<h2 style=\"text-align:justify;\">Un misterio<\/h2>\n<p style=\"text-align:justify;\">Hay quien expresa su identidad por medio de su atuendo y usa la ropa como si fuera una tarjeta de presentaci\u00f3n. Otras personas se definen por lo que leen: se puede obtener mucha informaci\u00f3n acerca de ellas examinando el contenido de sus libreros. Pero no todo el mundo les da importancia a la moda o a la lectura, ni conf\u00eda su imagen personal a su vestuario o a su biblioteca. Una expresi\u00f3n de identidad m\u00e1s com\u00fan es la m\u00fasica que escuchamos. Si te pareces a nosotros \u2014y estamos casi seguros de que en esto s\u00ed\u2014, entre tus pertenencias m\u00e1s personales se encuentra tu colecci\u00f3n de m\u00fasica.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La m\u00fasica nos gusta por diversas razones, pero sobre todo porque inspira emociones, desde la oleada de placer abstracto que nos pone la carne de gallina sin saber por qu\u00e9, hasta la nostalgia del recuerdo que nos evoca. Tanto significado emocional le damos a la m\u00fasica que es f\u00e1cil ponerse sentimental y no apreciar el enigma que entra\u00f1a. Charles Darwin lo expres\u00f3 por primera vez en 1871, en su tratado sobre el origen de los humanos: &#8220;Puesto que ni la capacidad de disfrutar ni la de producir notas musicales tienen la menor utilidad para el hombre en sus h\u00e1bitos cotidianos, hay que clasificarlas entre las facultades m\u00e1s misteriosas de las que est\u00e1 dotado&#8221;. No es que Darwin desde\u00f1ara la m\u00fasica ni las distintas funciones que cumple (ambientaci\u00f3n para rituales, b\u00e1lsamo del alma, herramienta para el cortejo). El padre de la evoluci\u00f3n se refi ere m\u00e1s bien a que no es de ninguna manera evidente que las facultades musicales nos confieran a los humanos ventajas en el juego de la supervivencia: no nos sirven para defendernos de las fieras, ni para cazar a nuestras presas; no calientan nuestro hogar, no nos ayudan a obtener agua ni cuidan nuestros cultivos. Desde el punto de vista evolutivo el origen de la m\u00fasica es un misterio.<\/p>\n<h2 style=\"text-align:justify;\">Para qu\u00e9 sirve la m\u00fasica<\/h2>\n<p style=\"text-align:justify;\">La mayor\u00eda de los investigadores que buscan el origen de las habilidades musicales se basan en dos hechos observados y una suposici\u00f3n. Los hechos observados son que todas las sociedades humanas conocidas hasta hoy tienen m\u00fasica y que las habili- dades musicales se manifiestan desde las primeras etapas del desarrollo de los ni\u00f1os. Un beb\u00e9 de dos meses ya discrimina entre sonidos considerados agradables y sonidos que para la mayor\u00eda son desagradables, adem\u00e1s de ser capaz de recordar melod\u00edas escuchadas varios d\u00edas antes. De aqu\u00ed se puede concluir que la m\u00fasica es innata: nacemos dotados para apreciarla sin que nadie nos ense\u00f1e. La suposici\u00f3n que men- cionamos es que las habilidades innatas son adaptaciones en el sentido evolucionista del t\u00e9rmino \u2014capacidades que dan a los organismos que las poseen mayores probabilidades de procrear y que, por lo tanto, van cundiendo en la poblaci\u00f3n al paso de las generaciones hasta que s\u00f3lo quedan individuos con esas capacidades. Dicho de otro modo, si la evoluci\u00f3n nos ha dotado de cerebros musicales, debe ser porque la m\u00fasica confiri\u00f3 a nuestros antepasados alguna ventaja en el entorno en que viv\u00edan.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">As\u00ed pues, indagar acerca del origen de las facultades musicales equivale a buscar qu\u00e9 ventajas da la m\u00fasica a un grupo de hom\u00ednidos en las llanuras primitivas. Hay quien alega que la m\u00fasica serv\u00eda para mantener unido al grupo, lo cual tiene ventajas m\u00e1s o menos evidentes para unos organismos que tienen que defenderse de fieras m\u00e1s fuertes y veloces que ellos, y que han de darles cacer\u00eda para obtener alimento. Darwin, por su parte, pensaba que la m\u00fasica en los humanos surgi\u00f3 como herramienta para el cortejo, igual que la cola del pavorreal y el canto de muchas aves (opini\u00f3n hoy minoritaria: si la m\u00fasica fuera de origen sexual, \u00bfpor qu\u00e9 cumple tantas otras funciones y aparece en actividades tan diversas?).<\/p>\n<h2 style=\"text-align:justify;\">\u00bfPastel de queso para los o\u00eddos?<\/h2>\n<p style=\"text-align:justify;\">El psic\u00f3logo experimental Steven Pinker, del Departamento de Psicolog\u00eda de la Universidad de Harvard, tiene una opini\u00f3n iconoclasta: que la m\u00fasica no es una adaptaci\u00f3n, sino una especie de efecto secundario de otras habilidades y necesidades del organismo humano. Pinker compara la m\u00fasica con el pastel de queso (sin ning\u00fan af\u00e1n peyorativo, hay que a\u00f1adir). Este manjar contiene grasas y az\u00facares en grandes cantidades y tiene una textura cremosa que hace agua la boca. El pastel de queso es una tecnolog\u00eda que hemos inventado para estimularnos artificialmente los circuitos cerebrales del placer. Estos circuitos han evolucionado para indicarnos que hemos efectuado una acci\u00f3n que mejora nuestras probabilidades de vivir; por ejemplo, obtener alimentos llenos de energ\u00eda para sobrellevar las \u00e9pocas de vacas flacas (o, tomando en cuenta el modo de vida de nuestros antepasados, de mamuts flacos). El pastel de queso concentra est\u00edmulos placenteros que en cierta manera enga\u00f1an al cerebro, haci\u00e9ndole creer que hemos llevado a cabo una acci\u00f3n que promueve nuestra supervivencia. La m\u00fasica, seg\u00fan Pinker, es igual. Sus sonidos repetitivos, ordenados y predecibles, nos hacen cosquillas en los centros del placer que sirven para indicarnos que hemos encontrado un ambiente ordenado y predecible, un ambiente seguro.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Para sustentar su tesis del \u201cpastel de queso auditivo\u201d Pinker se\u00f1ala que la m\u00fasica puede ser innata sin ser adaptativa, como otras tecnolog\u00edas del placer; por ejemplo, la gastronom\u00eda: el organismo s\u00f3lo exige nutrientes, sin requerir que \u00e9stos vengan cocidos, sazonados y servidos con una ramita de cilantro. Adem\u00e1s, dice Pinker, la hip\u00f3tesis de la cohesi\u00f3n social y las otras de ese tenor \u2014que la m\u00fasica tranquiliza, o que fortalece el v\u00ednculo entre la madre y la cr\u00eda\u2014 en el fondo no dicen nada acerca del origen de la m\u00fasica. En efecto, habr\u00eda que explicar entonces <em>por qu\u00e9 <\/em>la m\u00fasica favorece la cohesi\u00f3n social, tranquiliza o fortalece el v\u00ednculo con la madre.<\/p>\n<h2 style=\"text-align:justify;\">Percepci\u00f3n del sonido<\/h2>\n<p style=\"text-align:justify;\">Describir el sonido en t\u00e9rminos de sus caracter\u00edsticas f\u00edsicas medibles es una cosa; entender los detalles de nuestra sensaci\u00f3n auditiva, que tiene bastante de subjetivo, es otra muy distinta. La percepci\u00f3n, en general, es una colaboraci\u00f3n entre el \u00f3rgano que capta el est\u00edmulo y el cerebro, que lo interpreta.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El sonido est\u00e1 lleno de informaci\u00f3n \u00fatil acerca del entorno y acerca del pr\u00f3jimo. Para extraerla e interpretarla el cerebro no act\u00faa como una simple grabadora, que recibe una se\u00f1al y la registra tal cual, sino que distribuye el est\u00edmulo sonoro a diversas regiones del enc\u00e9falo, donde se llevan a caso los procesos de reconocimiento e interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El o\u00eddo es un analizador de ondas sonoras. Cuando se produce un sonido, entra por el canal auditivo, que tiende a amplificar las frecuencias altas (los sonidos agudos). El t\u00edmpano vibra y estas vibraciones se comunican a la c\u00f3clea, \u00f3rgano en forma de tubo enrollado donde se alojan las c\u00e9lulas ciliares. Estas c\u00e9lulas son como varillas muy delgadas de distintos tama\u00f1os. Las m\u00e1s cortas resuenan con las componentes agudas del sonido, las m\u00e1s largas responden a las notas graves, de frecuencias m\u00e1s bajas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La c\u00f3clea, con ayuda de las c\u00e9lulas ciliares y la membrana basilar, separa el sonido en se\u00f1ales distintas para cada intervalo de frecuencias. Estas se\u00f1ales se transmiten a un haz de fibras nerviosas conocido como <em>nervio auditivo, <\/em>que las lleva al cerebro como si viajaran por cables separados.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La primera parada en el cerebro es el t\u00e1lamo, estructura situada en el centro del \u00f3rgano y que retransmite la se\u00f1al a la corteza auditiva primaria. \u00c9sta identifica la frecuencia y la intensidad (la nota y el volumen, digamos) del tono que se escucha. Las cortezas auditivas \u2014primaria, secundaria y terciaria\u2014 se localizan a ambos lados del cerebro, en una regi\u00f3n llamada surco lateral, o cisura de Silvio.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pero identificar la nota y el volumen de los sonidos que van llegando no basta para reconocerlos como m\u00fasica. Para eso est\u00e1 la corteza secundaria, que analiza informaci\u00f3n acerca de la armon\u00eda (la relaci\u00f3n de las notas que suenan al mismo tiempo), la melod\u00eda (la relaci\u00f3n de las notas en su sucesi\u00f3n temporal) y el ritmo (el patr\u00f3n de notas acentuadas y notas d\u00e9biles). Ahora s\u00f3lo falta integrar toda esa informaci\u00f3n. De eso se encarga la corteza terciaria, y de all\u00ed la se\u00f1al pasa a otros de partamentos cerebrales, como veremos.<\/p>\n<h2 style=\"text-align:justify;\">Notas y neuronas<\/h2>\n<p style=\"text-align:justify;\">Los investigadores de la neurofisiolog\u00eda de la m\u00fasica han empezado a entender estos procesos en los \u00faltimos a\u00f1os. Para explorar los vericuetos que sigue la m\u00fasica por el cerebro algunos investigadores llevan a cabo estudios de personas con lesiones cerebrales que afectan alguna de sus capacidades musicales. Localizando la lesi\u00f3n en el cerebro se pueden hacer deducciones acerca de la funci\u00f3n que cumple la zona afectada en el reconocimiento de la m\u00fasica. Otros investigadores emplean t\u00e9cnicas para visualizar la actividad cerebral en tiempo real, como la tomograf\u00eda de emisi\u00f3n de positrones y la resonancia magn\u00e9tica funcional. Estas t\u00e9cnicas permiten observar al cerebro en acci\u00f3n al procesar m\u00fasica.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">As\u00ed se han dado cuenta de que la m\u00fasica no s\u00f3lo activa la corteza auditiva, sino tambi\u00e9n otras regiones del cerebro especializadas en tareas muy diversas: las que controlan los m\u00fasculos (particularmente en las personas que tocan alg\u00fan instrumento), los centros del placer que se activan durante la alimentaci\u00f3n y el sexo, las regiones asociadas con las emociones y las \u00e1reas encargadas de interpretar el lenguaje.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Seg\u00fan Robert Zatorre, neurocient\u00edfico del Instituto Neurol\u00f3gico de Montreal, las actividades musicales \u2014escuchar, tocar, componer\u2014 ponen a funcionar casi todas nuestras capacidades cognitivas. Muchos neurocient\u00edficos se interesan en la neurofisiolog\u00eda de la m\u00fasica porque \u00e9sta puede revelar muchas cosas acerca del funcionamiento general del cerebro.<\/p>\n<h2 style=\"text-align:justify;\">La m\u00fasica y el lenguaje<\/h2>\n<p style=\"text-align:justify;\">El estudio de la percepci\u00f3n del lenguaje ha influenciado y precedido en muchos aspectos al estudio de la percepci\u00f3n mu\u00adsical, seguramente por ser ambos, m\u00fasica y lenguaje, informaci\u00f3n transmitida por medio de sonidos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pero hoy sabemos que el cerebro no procesa igual la m\u00fasica y el lenguaje. Isabelle Peretz, guitarrista y psic\u00f3loga de la Universidad de Montreal, y su equipo han realizado estudios del trastorno conocido como <em>amusia, <\/em>la imposibilidad de reconocer sonidos musicales. Los participantes son incapaces de aprenderse melod\u00edas sencillas y de detectar errores en una melod\u00eda conocida. Sin embargo, conservan sus habilidades ling\u00fc\u00edsticas intactas. Por ejemplo, distinguen perfectamente entre la entonaci\u00f3n de una afirmaci\u00f3n y la de una pregunta. Peretz opina que la amusia se debe a alg\u00fan trastorno de la corteza auditiva primaria, donde se reconocen las notas y su sonoridad, el primer paso que lleva a cabo el cerebro al analizar la m\u00fasica.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Por si eso no bastara para distinguir la m\u00fasica del lenguaje, los investigadores han descubierto que \u00e9ste se procesa preferentemente en la corteza auditiva del hemisferio izquierdo del cerebro, m\u00e1s dado al an\u00e1lisis, mientras la m\u00fasica se procesa m\u00e1s bien (aunque no exclusivamente) en la corteza auditiva derecha. En los m\u00fasicos la corteza izquierda interviene m\u00e1s que en las personas que no lo son, sin duda porque los m\u00fasicos escuchan la m\u00fasica de manera m\u00e1s anal\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Con todo, las analog\u00edas entre m\u00fasica y lenguaje siguen guiando investigaciones. En los a\u00f1os 50 el ling\u00fcista Noam Chomsky aleg\u00f3 que el cerebro humano ya viene equipado con una especie de programa de gram\u00e1tica, pero no para un lenguaje espec\u00edfico, sino una gram\u00e1tica universal. As\u00ed, todas las lenguas del mundo, por distintas que nos parezcan, tendr\u00edan una estructura com\u00fan a cierto nivel. Algunos compositores, ling\u00fcistas y music\u00f3logos han extendido las ideas de Chomsky a la m\u00fasica. El ling\u00fcista Ray Jackendoff y el compositor Fred Lerdahl propusieron en 1983 una teor\u00eda de la gram\u00e1tica universal de la m\u00fasica, seg\u00fan la cual una composici\u00f3n se construye con un n\u00famero limitado de notas que se combinan seg\u00fan un conjunto de reglas (la gram\u00e1tica musical). Las reglas dan a las notas una estructura dividida en capas de significado musical. Al escuchar la secuencia de notas, el cerebro del oyente reconoce esas capas de la misma manera que en el lenguaje reconoce verbos, sustantivos, adjetivos y todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El etnomusic\u00f3logo estadounidense Alan Lomax lleg\u00f3 a una conclusi\u00f3n chomskiana, tambi\u00e9n en los a\u00f1os 50, luego de analizar las canciones de muchas culturas. Seg\u00fan Lomax, igual que por medio del habla se puede construir un n\u00famero infinito de frases a partir de un n\u00famero finito de sonidos, un n\u00famero infinito de canciones se puede generar a partir de s\u00f3lo 37 elementos r\u00edtmicos, arm\u00f3nicos y mel\u00f3dicos. M\u00e1s recientemente, en los a\u00f1os 90, Jukka Louhivuori y Petri Toiviainen, de la Universidad de Jyv\u00e4skykl\u00e4, en Finlandia, tambi\u00e9n influenciados por las ideas de Chomsky, han dise\u00f1ado modelos generadores de melod\u00edas y los han convertido en programas de computadora que \u201ccomponen\u201d frases musicales. Louhivuori y Toiviainen han probado la eficacia de estos programas como imitadores de los compositores humanos haciendo que muchas personas escuchen y eval\u00faen las melod\u00edas.<\/p>\n<div class=\"cuadro_estilo\" style=\"text-align:justify;\">\n<h2>Sonidos musicales<\/h2>\n<p>Para producir sonido hay que poner a vibrar alg\u00fan objeto. Las cualidades del sonido dependen de las propiedades de las ondas que produce el objeto en el aire al vibrar. La sensaci\u00f3n de sonoridad (o volumen) depende de la <em>amplitud <\/em>o tama\u00f1o de la vibraci\u00f3n. La sensaci\u00f3n de nota (do, re, mi, fa, sol\u2026) es funci\u00f3n de <em>la frecuencia<\/em>: cu\u00e1ntas veces vibra por segundo. Hay otra cualidad menos evidente que se conoce como <em>timbre<\/em>. El timbre es lo que permite distinguir un piano de una campana, un viol\u00edn de una flauta, una voz de otra, incluso cuando estos instrumentos emiten la misma nota con la misma sonoridad. \u00bfDe qu\u00e9 caracter\u00edsticas f\u00edsicas depende el timbre? Una gran variedad de objetos \u2014cuerdas, objetos huecos, membranas tensas, columnas de aire confinadas en tubos\u2014 producen al vibrar ondas de muchas frecuencias distintas, pero con una organizaci\u00f3n particular: una frecuencia m\u00e1s baja, que llamamos <em>fundamental <\/em>y que da la nota que escuchamos, y luego todos los m\u00faltiplos de esa frecuencia: el doble, el triple, el cu\u00e1druple y todos los dem\u00e1s. Estas frecuencias superiores se conocen como <em>arm\u00f3nicos<\/em>. Por lo general la frecuencia fundamental es la m\u00e1s intensa y los arm\u00f3nicos son progresivamente m\u00e1s d\u00e9biles. \u00bfQu\u00e9 tanto? Eso depende del objeto que vibra. El patr\u00f3n de intensidades relativas de la frecuencia fundamental y sus arm\u00f3nicos es como la huella digital que distingue a un objeto que suena de otro.<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>El desaf\u00edo pinkeriano<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Septiembre de 2004, Reading, Inglaterra. Reuni\u00f3n de investigadores de la evoluci\u00f3n del lenguaje y de la m\u00fasica. En una de las sesiones, el especialista en educaci\u00f3n musical Pedro Espi-Sanchis reparte tubos de pl\u00e1stico de distintas longitudes y pone a los investigadores a soplar para producir silbidos, indic\u00e1ndoles que no repitan lo que hacen los dem\u00e1s. Al cabo de unos minutos, los silbidos cacof\u00f3nicos se convierten espont\u00e1neamente en una agradable melod\u00eda sin que nadie se lo proponga. Todos bailan mientras tocan las flautas de pl\u00e1stico. El placer de la actividad coordinada genera un ambiente de camarader\u00eda que deja a los participantes extasiados.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">A muchos de esos participantes la experiencia tambi\u00e9n los dej\u00f3 m\u00e1s convencidos de que la m\u00fasica no es pastel de queso auditivo, como propuso Steven Pinker en 1997, sino una adaptaci\u00f3n que cumple una funci\u00f3n evolutiva. El experimento de Espi-Sanchis favorece la hip\u00f3tesis de que la m\u00fasica serv\u00eda para organizar las tareas colectivas y reforzar los lazos afectivos de los grupos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El debate del origen evolutivo de la m\u00fasica no est\u00e1 zanjado. Muchos investigadores, sin ser de la opini\u00f3n de Pinker, han aceptado el desaf\u00edo que \u00e9sta implica y siguen buscando la manera de averiguar si la m\u00fasica cumpli\u00f3 una funci\u00f3n adaptativa en nuestros antepasados, o si es, en cambio, un efecto secundario, muy afortunado, eso s\u00ed. Adem\u00e1s de arrojar luz sobre el funcionamiento del cerebro en general, las investigaciones acerca de la neurofisiolog\u00eda de la m\u00fasica seguramente ayudar\u00e1n a dar respuesta al enigma evolutivo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">fuente:\u00a0http:\/\/www.comoves.unam.mx\/numeros\/articulo\/87\/el-cerebro-y-la-musica<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Francisco Delahay y Sergio de R\u00e9gules Sabemos que todas las sociedades humanas tienen m\u00fasica y que las habilidades musicales se manifiestan desde las primeras etapas del desarrollo de los ni\u00f1os. Pero desde el punto de vista evolutivo, el origen de la m\u00fasica es un misterio. 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