UNINTERLINGUA 2016
c 63 tenemos la facultad de advertir todo aque- llo que nos rodea y relacionarlo a un signi- ficado o un código asignado por nosotros. Me gusta mucho que el subtítulo de este congreso sea precisamente “Con- textos y pretextos” porque me gustaría que empezara hablando de lo que, para las ciencias sociales (para la antropología concretamente) y para algunas otras disci- plinas, es un texto. Esta palabra acompaña a los dos términos señalados anteriormen- te y es definida por los antropólogos y los científicos sociales como algo que no so- lamente es escrito, sino que es el filtro que un ser humano hace de una sensación que aparece y que es resignificado. No obstan- te, esta resignificación es siempre inevita- blemente prejuiciosa y esto no solamente en el sentido negativo de la palabra. Por ejemplo, ustedes ven un espacio donde compartimos una serie de creencias que nos relacionan y esos dogmas funcionan como un segmento que podría mostrarles la afirmación de lo que es mejor estudiar y lo que no, que lo mejor es tener un papel y un conocimiento que no tenerlo, porque si no afirmamos esa creencia probable- mente no estaríamos aquí, estaríamos allá afuera en la alberca o en otro lado. Los seres humanos significamos al mundo, le ponemos una serie de conteni- dos, con algunos prejuiciosos, pero esa dimensión simbólica es aparentemente lo Guillermo Peimbert Frías
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy ODkzNjU=