UNINTERLINGUA 2016
c 64 que nos distingue. No voy a ser muy in- sistente en este punto, simplemente voy a enfatizar lo que ya fue alguna vez defi- nido como la “dimensión semiótica” de la humanidad. Llega un momento en el que el niño empieza a significar al mundo; con- vierte un llanto en un llamado, convierte un reflejo en un chantaje, y esta dimensión simbólica que empieza a distinguirlo de los animales tiene sus ventajas y desventajas. Primero, no se muestra al mundo tal cual es, debido a que todos le ponemos algo, y al momento de hablar de subjetividad (como titulé esta reflexión) tiene que ver precisamente con aquello que traemos en la cabeza y que hace que veamos al uni- verso de una u otra manera. Por ejemplo, todos podemos estar viendo lo mismo en este momento pero cada una de las mi- radas puede resignificarlo de una manera muy particular, no solamente lo que lo ro- dea, de igual manera a mí mismo; cómo vengo vestido, cómo hablo, el tono de mi voz, probablemente a alguno de ustedes les caiga mal pero a algunos quizá no. La particularidad que cada quien tie- ne de ponerle un significado a la realidad es aparentemente lo que nos distingue de otros seres vivos. Algunos autores es- tudiosos del tema dicen que esta capaci- dad de poder significar al mundo surgió de alguna especie animal, hace aproxi- madamente, según datos, unos 130 mil años. Pero, ¿qué quiere decir significar al mundo?, quiere decir, que de repen- te alguien (no sabemos quién, por qué o cómo), plasma en algunas piedras una imagen de su mano, dibuja un animal; y Redes Sociales y Subjetividades
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy ODkzNjU=