{"id":7710,"date":"2022-11-14T10:00:00","date_gmt":"2022-11-14T10:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.uninter.edu.mx\/ehli\/?p=7710"},"modified":"2022-11-07T17:08:07","modified_gmt":"2022-11-07T17:08:07","slug":"la-civilizacion-del-espectaculo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.uninter.edu.mx\/ehli\/index.php\/2022\/11\/14\/la-civilizacion-del-espectaculo\/","title":{"rendered":"La civilizaci\u00f3n del espect\u00e1culo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-justify\">La creciente banalizaci\u00f3n del arte y la literatura, el triunfo del amarillismo en la prensa y la frivolidad de la pol\u00edtica son s\u00edntomas de un mal mayor que aqueja a la sociedad contempor\u00e1nea: la suicida idea de que el \u00fanico fin de la vida es pas\u00e1rsela bien. Como buen esp\u00edritu inc\u00f3modo, Vargas Llosa nos entrega una dur\u00edsima radiograf\u00eda de nuestro tiempo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"620\" height=\"400\" data-id=\"7711\" src=\"https:\/\/blogs.uninter.edu.mx\/ehli\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Especta\u0301culo-620x400-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7711\"\/><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><strong>\u00bfQu\u00e9 quiere decir con civilizaci\u00f3n del espect\u00e1culo? <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La de un mundo en el que el primer lugar en la tabla de valores vigente lo ocupa el entretenimiento, donde divertirse, escapar del aburrimiento, es la pasi\u00f3n universal. Este ideal de vida es perfectamente leg\u00edtimo, sin duda. S\u00f3lo un puritano fan\u00e1tico podr\u00eda reprochar a los miembros de una sociedad que quieran dar solaz, esparcimiento, humor y diversi\u00f3n a unas vidas encuadradas por lo general en rutinas deprimentes y a veces embrutecedoras. Pero convertir esa natural propensi\u00f3n a pasarlo bien en un valor supremo tiene consecuencias a veces inesperadas. Entre ellas la banalizaci\u00f3n de la cultura, la generalizaci\u00f3n de la frivolidad, y, en el campo espec\u00edfico de<br>la informaci\u00f3n, la proliferaci\u00f3n del periodismo irresponsable, el que se alimenta de la chismograf\u00eda y el esc\u00e1ndalo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 ha hecho que Occidente haya ido desliz\u00e1ndose hacia la civilizaci\u00f3n del espect\u00e1culo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">El bienestar que sigui\u00f3 a los a\u00f1os de privaciones de la Segunda Guerra Mundial y la escasez de los primeros a\u00f1os de la posguerra. Luego de esa etapa dur\u00edsima, sigui\u00f3 un periodo de extraordinario desarrollo econ\u00f3mico. En todas las sociedades democr\u00e1ticas y liberales de Europa y Am\u00e9rica del Norte las clases medias crecieron como la espuma, se intensific\u00f3 la movilidad social y se produjo, al mismo tiempo, una notable apertura de los par\u00e1metros morales, empezando por la vida sexual, tradicionalmente frenada por las iglesias y el laicismo pacato de las organizaciones pol\u00edticas, tanto de derecha como de izquierda. El bienestar, la libertad de costumbres y el espacio creciente ocupado por el ocio en el mundo desarrollado constituy\u00f3 un est\u00edmulo notable para que proliferaran como nunca antes las industrias del entretenimiento, promovidas por la publicidad, madre y maestra m\u00e1gica de nuestro tiempo. De este modo, sistem\u00e1tico y a la vez insensible, divertirse, no aburrirse, evitar lo que perturba, preocupa y angustia, pas\u00f3 a ser, para sectores sociales cada vez m\u00e1s amplios, de la c\u00faspide a la base de la pir\u00e1mide social, un mandato generacional, eso que Ortega y Gasset llamaba \u201cel esp\u00edritu de nuestro tiempo\u201d, el dios sabroso, regal\u00f3n y fr\u00edvolo al que todos, sabi\u00e9ndolo o no, rendimos pleites\u00eda desde hace por lo menos medio siglo, y cada d\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Otro factor, no menos importante, para la forja de la civilizaci\u00f3n del espect\u00e1culo ha sido la democratizaci\u00f3n de la cultura. Se trata de un fen\u00f3meno altamente positivo, sin duda, que naci\u00f3 de una voluntad altruista: que la cultura no pod\u00eda seguir siendo el patrimonio de una \u00e9lite, que una sociedad liberal y democr\u00e1tica ten\u00eda la obligaci\u00f3n moral de poner la cultura al alcance de todos, mediante la educaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n la promoci\u00f3n y subvenci\u00f3n de las artes, las letras y todas las manifestaciones culturales. Esta loable filosof\u00eda ha tenido en muchos casos el indeseado efecto de la trivializaci\u00f3n y adocenamiento de la vida cultural, donde cierto facilismo formal y la superficialidad de los contenidos de los productos culturales se justificaban en raz\u00f3n del prop\u00f3sito c\u00edvico de llegar al mayor n\u00famero de usuarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">No es por eso extra\u00f1o que la literatura m\u00e1s representativa de nuestra \u00e9poca sea la literatura&nbsp;<em>light<\/em>, es decir, leve, ligera, f\u00e1cil, una literatura que sin el menor rubor se propone ante todo y sobre todo (y casi exclusivamente) divertir. Atenci\u00f3n, no condeno ni mucho menos a los autores de esa literatura entretenida pues hay, entre ellos, pese a la levedad de sus textos, verdaderos talentos, como \u2013para citar s\u00f3lo a los mejores\u2013 Julian Barnes, Milan Kundera, Paul Auster o Haruki Murakami.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Tampoco es casual que la cr\u00edtica haya poco menos que desaparecido en nuestros medios de informaci\u00f3n y que se haya refugiado en esos conventos de clausura que son las Facultades de Humanidades y, en especial, los Departamentos de Filolog\u00eda, cuyos estudios son s\u00f3lo accesibles a los especialistas. Es verdad que los diarios y revistas m\u00e1s serios publican todav\u00eda rese\u00f1as de libros, de exposiciones y conciertos, pero \u00bfalguien lee a esos paladines solitarios que tratan de poner cierto orden jer\u00e1rquico en esa selva y ese caos en que se ha convertido la oferta cultural de nuestros d\u00edas? Lo cierto es que la cr\u00edtica, que en la \u00e9poca de nuestros abuelos y bisabuelos desempe\u00f1aba un papel central en el mundo de la cultura porque asesoraba a los ciudadanos en la dif\u00edcil tarea de juzgar lo que o\u00edan, ve\u00edan y le\u00edan, hoy es una especie en extinci\u00f3n a la que nadie hace caso, salvo cuando se convierte tambi\u00e9n ella en diversi\u00f3n y en espect\u00e1culo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La literatura&nbsp;<em>light<\/em>, como el cine&nbsp;<em>light<\/em>&nbsp;y el arte&nbsp;<em>light<\/em>, da la impresi\u00f3n c\u00f3moda al lector, y al espectador, de ser culto, revolucionario, moderno, y de estar a la vanguardia, con el m\u00ednimo esfuerzo intelectual. De este modo, esa cultura que se pretende avanzada y rupturista, en verdad propaga el conformismo a trav\u00e9s de sus manifestaciones peores: la complacencia y la autosatisfacci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">En la civilizaci\u00f3n del espect\u00e1culo es normal y casi obligatorio que la cocina y la moda ocupen buena parte de las secciones dedicadas a la cultura y que los \u201cchefs\u201d y los \u201cmodistos\u201d y \u201cmodistas\u201d tengan en nuestros d\u00edas el protagonismo que antes ten\u00edan los cient\u00edficos, los compositores y los fil\u00f3sofos. Los hornillos y los fogones y las pasarelas se confunden dentro de las coordenadas culturales de la \u00e9poca con los libros, los conciertos, los laboratorios y las \u00f3peras, as\u00ed como las estrellas de la televisi\u00f3n ejercen una influencia sobre las costumbres, los gustos y las modas que antes ten\u00edan los profesores, los pensadores y (antes todav\u00eda) los te\u00f3logos. Hace medio siglo, probablemente en Estados Unidos era un Edmund Wilson, en sus art\u00edculos de&nbsp;<em>The New Yorker<\/em>&nbsp;o&nbsp;<em>The New Republic<\/em>, quien decid\u00eda el fracaso o el \u00e9xito de un libro de poemas, una novela o un ensayo. Hoy son los programas televisivos de Oprah Winfrey. No digo que est\u00e9 mal que sea as\u00ed. Digo simplemente que es as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">El vac\u00edo dejado por la desaparici\u00f3n de la cr\u00edtica ha permitido que, insensiblemente, lo haya llenado la publicidad, convirti\u00e9ndose esta en nuestros d\u00edas no s\u00f3lo en parte constitutiva de la vida cultural sino en su vector determinante. La publicidad ejerce una influencia decisiva en los gustos, la sensibilidad, la imaginaci\u00f3n y las costumbres y de este modo la funci\u00f3n que antes ten\u00edan, en este campo, los sistemas filos\u00f3ficos, las creencias religiosas, las ideolog\u00edas y doctrinas y aquellos mentores que en Francia se conoc\u00eda como los mandarines de una \u00e9poca, hoy la cumplen los an\u00f3nimos \u201ccreativos\u201d de las agencias publicitarias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La masificaci\u00f3n es otro dato, junto con la frivolidad, de la cultura de nuestro tiempo. En este los deportes han alcanzado una importancia que en el pasado s\u00f3lo tuvieron en la antigua Grecia. Para Plat\u00f3n, S\u00f3crates, Arist\u00f3teles y dem\u00e1s frecuentadores de la Academia, el cultivo del cuerpo era simult\u00e1neo y complementario del cultivo del esp\u00edritu, pues se cre\u00eda que ambos se enriquec\u00edan mutuamente. La diferencia con nuestra \u00e9poca es que ahora, por lo general, la pr\u00e1ctica de los deportes se hace a expensas y en lugar del trabajo intelectual. Entre los deportes, ninguno descuella tanto como el futbol, fen\u00f3meno de masas que, al igual que los conciertos de m\u00fasica moderna, congrega muchedumbres y las enardece m\u00e1s que ninguna otra movilizaci\u00f3n ciudadana: m\u00edtines pol\u00edticos, procesiones religiosas o convocatorias c\u00edvicas. Un partido de futbol puede ser desde luego para los aficionados, un espect\u00e1culo estupendo, de destreza y armon\u00eda del conjunto y de lucimiento individual que entusiasma y subyuga al espectador. Pero, en nuestros d\u00edas, los grandes partidos de futbol sirven sobre todo, como los circos romanos, de pretexto y desahogo de lo irracional, de regresi\u00f3n del individuo a la condici\u00f3n de parte de la tribu, de pieza gregaria, en la que, amparado en el anonimato c\u00e1lido e impersonal de la tribuna, da rienda suelta a sus instintos agresivos de rechazo del otro, de conquista y aniquilaci\u00f3n simb\u00f3lica (y a veces real) del adversario.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Tampoco es casual que, as\u00ed como en el pasado los pol\u00edticos en campa\u00f1a quer\u00edan fotografiarse y aparecer del brazo de eminentes cient\u00edficos y dramaturgos, hoy busquen la adhesi\u00f3n y el patrocinio de los cantantes de&nbsp;<em>rock<\/em>&nbsp;y de los actores de cine. Estos han reemplazado a los intelectuales como directores de conciencia pol\u00edtica de los sectores medios y populares y ellos encabezan los manifiestos, los leen en las tribunas y salen a la televisi\u00f3n a predicar sobre lo que es bueno y es malo en el campo econ\u00f3mico, pol\u00edtico y social. En la civilizaci\u00f3n del espect\u00e1culo el c\u00f3mico es el rey. Por lo dem\u00e1s, la presencia de actores y cantantes no s\u00f3lo es importante en esa periferia de la vida pol\u00edtica que es la opini\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">En la civilizaci\u00f3n del espect\u00e1culo la pol\u00edtica ha experimentado una banalizaci\u00f3n acaso m\u00e1s pronunciada que la literatura, el cine y las artes pl\u00e1sticas, lo que significa que en ella la publicidad y sus esl\u00f3ganes, lugares comunes, frivolidades y tics, ocupan casi enteramente el quehacer que antes estaba dedicado a razones, programas, ideas y doctrinas. El pol\u00edtico de nuestros d\u00edas, si quiere conservar su popularidad, est\u00e1 obligado a dar una atenci\u00f3n primordial al gesto y a la forma de sus presentaciones, que importan m\u00e1s que sus valores, convicciones y principios.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"480\" height=\"320\" data-id=\"7712\" src=\"https:\/\/blogs.uninter.edu.mx\/ehli\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/a_sociedad_espec.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7712\"\/><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfDe qu\u00e9 manera ha influido el periodismo en la civilizaci\u00f3n del espect\u00e1culo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">De entrada, digamos que la frontera que tradicionalmente separaba al periodismo serio del escandaloso y amarillo ha ido perdiendo nitidez, llen\u00e1ndose de agujeros hasta en muchos casos evaporarse, al extremo de que a veces resulta dif\u00edcil en nuestros d\u00edas establecer aquella diferencia en los distintos medios de informaci\u00f3n. Porque una de las consecuencias de convertir el entretenimiento y la diversi\u00f3n en el valor supremo de una \u00e9poca es que, en el campo de la informaci\u00f3n, insensiblemente ello va produciendo tambi\u00e9n un trastorno rec\u00f3ndito de las prioridades: las noticias pasan a ser importantes o secundarias sobre todo, y a veces exclusivamente, no tanto por su significaci\u00f3n econ\u00f3mica, pol\u00edtica, cultural y social como por su car\u00e1cter novedoso, sorprendente, ins\u00f3lito, escandaloso y espectacular. Sin que se lo haya propuesto el periodismo de nuestros d\u00edas, siguiendo el mandato cultural imperante, busca entretener y divertir informando, con el resultado inevitable de fomentar, gracias a esta sutil deformaci\u00f3n de sus objetivos tradicionales, una prensa tambi\u00e9n&nbsp;<em>light<\/em>, ligera, amena, superficial y entretenida que, en los casos extremos, si no tiene a la mano informaciones de esta \u00edndole sobre las que dar cuenta, ella misma las fabrica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Porque no existe forma m\u00e1s eficaz de entretener y divertir que alimentando las bajas pasiones del com\u00fan de los mortales. Entre estas ocupa un lugar ep\u00f3nimo la revelaci\u00f3n de la intimidad del pr\u00f3jimo, sobre todo si el pr\u00f3jimo es una figura p\u00fablica, conocida y prestigiada. Este es un deporte que el periodismo de nuestros d\u00edas practica sin escr\u00fapulos, amparado en el derecho a la libertad de informaci\u00f3n, y, aunque existen leyes al respecto y algunas veces \u2013raras veces\u2013 hay procesos y sentencias jur\u00eddicas que penalizan los excesos, la verdad es que se trata de una costumbre cada vez m\u00e1s generalizada que ha conseguido, de hecho, que en nuestra \u00e9poca la privacidad desaparezca, que ning\u00fan rinc\u00f3n de la vida de cualquiera que ocupe la escena p\u00fablica se libre de ser investigado, revelado y explotado a fin de saciar esa hambre voraz de entretenimiento y diversi\u00f3n que peri\u00f3dicos, revistas y programas de informaci\u00f3n est\u00e1n obligados a tener en cuenta si quieren sobrevivir y no ser expulsados del mercado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">No est\u00e1 en poder del periodismo por s\u00ed solo cambiar la civilizaci\u00f3n del espect\u00e1culo, a la que ha contribuido parcialmente a forjar. Esta es una realidad enraizada en nuestro tiempo, la partida de nacimiento de las nuevas generaciones, una manera de ser, de vivir y acaso tambi\u00e9n de morir del mundo que nos ha tocado, a nosotros, los afortunados ciudadanos de estos pa\u00edses a los que la democracia, la libertad, las ideas, los valores, los libros, el arte y la literatura de Occidente nos han deparado el privilegio de convertir al entretenimiento pasajero en la aspiraci\u00f3n suprema de la vida humana y el derecho de contemplar con cinismo y desd\u00e9n todo lo que aburre, preocupa y nos recuerda que la vida no s\u00f3lo es diversi\u00f3n, tambi\u00e9n drama, dolor, misterio y frustraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/letraslibres.com\/critica\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La creciente banalizaci\u00f3n del arte y la literatura, el triunfo del amarillismo en la prensa y la frivolidad de la pol\u00edtica son s\u00edntomas de un mal mayor que aqueja a la sociedad contempor\u00e1nea: la suicida idea de que el \u00fanico fin de la vida es pas\u00e1rsela bien. 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Entre ellas la banalizaci\u00f3n de la cultura, la generalizaci\u00f3n de la frivolidad, y, en el campo espec\u00edfico dela informaci\u00f3n, la proliferaci\u00f3n del periodismo irresponsable, el que se alimenta de la chismograf\u00eda y el esc\u00e1ndalo.\" \/>\r\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\r\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/blogs.uninter.edu.mx\/ehli\/index.php\/2022\/11\/14\/la-civilizacion-del-espectaculo\/\" \/>\r\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\r\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\r\n<meta property=\"og:title\" content=\"La civilizaci\u00f3n del espect\u00e1culo - EHLI\" \/>\r\n<meta property=\"og:description\" content=\"La de un mundo en el que el primer lugar en la tabla de valores vigente lo ocupa el entretenimiento, donde divertirse, escapar del aburrimiento, es la pasi\u00f3n universal. 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