China: Soft Power en Tiempos de COVID-19

Por César Hernández ex-alumno de RICP de la Universidad Internacional


Introducción

El péndulo del orden mundial llevaba ya unos cuantos siglos, fijo dentro de la anglósfera, haciendo únicas oscilaciones entre Estados Unidos de Norteamérica y el Reino Unido.  Incluso en los momentos más cálidos dentro de la Guerra Fría, fue poco lo que éste se acercaba a la esfera de influencia eslava, dejando en claro que la potencia era y sería siempre anglosajona, capitalista, liberal y, por sobre todas las cosas,  democrática. Eso ha imperado en las últimas décadas gracias al soft power

Sin embargo, en años recientes, el orden mundial ha comenzado a oscilar entre dos nuevos polos de poder, haciendo que el mundo a ratos se pregunte quién está a cargo.

La economía China finalmente ha despertado, y con ella, el anquilosado dragón que yacía en la cuenca del Yangtsé, haciendo que esta vez el orden mundial se encuentre sumido en una especie de diarquía entre la tradicional democracia capitalista anglosajona del Potomac y las nuevas oportunidades de la ruta de la seda resguardadas bajo la mira de Beijing.

Es justo esta diarquía la que ha generado una fuerte distorsión entre las relaciones de Washington y Beijing, incluso logrando desplazar a la diplomacia –tan necesaria entre ambas naciones- para reemplazarla con una guerra –no del todo fría- en materia arancelaria; esto, en un desesperado intento por parte del inquilino republicano de la Casa Blanca de lograr detener al Dragón Oriental de una manera más agresiva de la que pretendía su predecesor a través del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica; el cual, dicho sea de paso, pareciera que cada día entra más en una especie de rigor mortis.  

EE.UU. vs China

Una vez comprendido todo este contexto del orden mundial cambiante: con un eje de poder que poco a poco deja el Occidente para buscar reposar en Oriente; una guerra arancelaria (soft power) que ha dejado heridas de cierta profundidad tanto en Wall Street como en Pekín; y una clara y nada sana competencia por un liderazgo político y moral; resultaría entonces pertinente,  adentrarnos en el nuevo campo de batalla que se ha instalado para detrimento de ambas naciones, y del mundo entero: la arena del Coronavirus 2 del Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS-CoV-2).

Covid-19

Por lo que, este nuevo escenario comenzaría a instalarse en la escena internacional el 31 de diciembre de 2019, con informes de la República Popular de China para la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre una serie de neumonías atípicas que comenzaban a desatarse en la provincia fluvial de Hubei, exactamente en Wuhan. De ahí en fuera, el resto de la cronología es más que sabido: infecciones, muertes, confinamientos y hasta murciélagos asesinados en Perú.

Asimismo, resulta necesario dejar de lado toda cuestión médica sobre esta pandemia, únicamente para enfocarnos en el paciente más vulnerable de todos: la economía mundial, un paciente que llevaba 10 años (2008-2018) en la unidad de cuidados intensivos y que apenas había recibido el alta, todo para  terminar contrayendo el SARS-CoV-2,  manifestando inmediatamente síntomas de gravedad debido a sus “condiciones previas”, para terminar siendo diagnosticado con COVID-19.


ECDC. (2020). Situation update worldwide, as of 8 April 2020. Abril 8, 2020, de ECDC Sitio

Esto queda demostrado en la actitud que el presidente Donald Trump ha tomado a lo largo de la evolución de la pandemia, actitud que resulta fácilmente comprensible si se analiza desde una óptica económica y no humanitaria (frío y crudo capitalismo proveniente de un mal empresario).

Además, analizando esta retórica con el crisol de las finanzas mundiales y a la luz de Wall Street, resulta obvio comprender por qué Trump insistió por meses  que el virus no era algo serio, además de que “milagrosamente” éste desaparecería por el cambio de estaciones; pues,  finalmente había que evitar dañar a la economía, mantener las inversiones y tener la bolsa un tanto estable.

El virus y la política internacional…

Hay que recordar, que mientras nosotros medimos el tiempo en minutos, horas y segundos, el vetusto y anaranjado republicano lo hace con rallies, lo cual indica que su tiempo formalmente tiene un objetivo con el cual se mide todo lo demás: la elección del martes 3 de noviembre.


Real Clear Politics. (2020). General Election: Trump vs. Biden. Abril 8, 2020, de Real Clear

De esta forma, encontramos algo más peligroso que el virus en sí, la combinación entre política y finanzas en un hombre que tiene la necesidad de aferrarse a la presidencia debido a su megalomanía.

Una vez que el virus dejó en claro su desdén por la política y las cuestiones financieras, Trump se vio obligado a virar en su perspectiva epidemiológica, haciéndolo de una manera lenta y precavida para no salir políticamente herido por sus comentarios de antaño respecto a la pandemia. Pronto, pasamos de un “todo está bajo control”, hasta un “estamos haciendo todo lo necesario”, para finalmente intentar sacar una ventaja política (tiempo de elecciones al fin y al caso) con el término “virus chino”. Sin embargo, una es la retórica del presidente, otras son las necesidades de Wall Street, y otra cosa es el ciclo natural del “virus chino”: al día de hoy, jueves 2 de abril del 2020, se registran un total de 235,787 casos, con una lamentable cifra de 5,764 muertes, gran parte de ellas en la Costa Este, el corazón de Norteamérica.

Mandatory lockdown

Ahora bien, analicemos las prioridades de la Casa Blanca: por un lado el gran debate interno que el señor Trump ha de mantener todas las mañanas frente al espejo, reactivar o no la economía; es decir, dar órdenes para que se reanuden labores de manera normal en la industria; o bien, llamar a un mandatory lockdown. Por otra parte, y de la manera más surrealista cabe destacar, se encuentra Venezuela; lo anterior, debido a que ya se puso precio a las cabezas del presidente y sus colaboradores en Caracas y se desplegarán buques rodeando a las aguas territoriales venezolanas, todo esto por meros y virulentos intereses económicos, pues Estados Unidos ama esta añeja receta: guerras para reactivación económica.

Con respecto a China, el panorama parece ser más acogedor (3 meses después de iniciada la hecatombe, claro está) pues las restricciones en gran parte de las provincias afectadas, comienzan lentamente a levantarse, la vida vuelve a acelerarse; y, seguramente el aire ya comienza a contaminarse. Todo pareciera indicar que, pasada la ola, el mar se encuentra más calmado, y China se encuentra dispuesta a demostrar una vez más quien es el capo di tutti capi.

Si bien, queda claro que el dragón chino no está en el mejor momento para hacer alarde de su musculatura económica, dicho país posee un as bajo la manga que no ha tardado en explotar: su influencia disfrazada de ayuda humanitaria. Con esto, vemos como dentro de las arenas de combate, se abren nuevas arenas, tornando la batalla algo compleja de seguir a simple vista; es decir, dentro de una guerra por la hegemonía, se abrió una batalla arancelaria, que trascendió al contexto de la pandemia, solo para transformarse en una guerra de soft power en la cual Pekín lleva una vez más la delantera.

¿Qué pasa con Europa?: Caso Italia

Ejemplo de lo anterior, bien podría ser la ayuda humanitaria a Italia, país que, desgraciadamente ha sufrido de manera brutal el arribo del nuevo coronavirus, pues hoy en día las cifras indican un total de 115,242 casos confirmados, con un número estimado de 13,915 decesos ed in crescendo.


Müller-Markus, C. (2019). One Belt, One Road: el sueño chino y su impacto sobre Europa.

 Algo significativo para el contexto italiano del coronavirus, es el hecho de que dicho país tuvo la osadía de retar a sus aliados europeos y americanos, al firmar un tratado que incluyese a la Península Itálica dentro del mega proyecto de Pekín de la Nueva Ruta de la Seda (One Belt One Road); por lo cual, en estos momentos le ha garantizado un suministro de ventiladores, material médico e incluso personal médico capacitado para lograr así de manera conjunta hacer frente a la curva del coronavirus.

Asimismo, cabe destacar que un mes antes de la tragedia italiana, hubo dos cuestiones que ponen en duda la credibilidad y eficacia de lo que pareciera ser la sobrevalorada Unión Europea; por una parte, Roma pidió a los demás miembros de la Comunidad Europea, algún tipo de ayuda para esos tiempos de crisis, a lo cual el embajador italiano ante Bruselas terminó por informar que nadie había respondido al llamado de ayuda.

Mientras que, en un contexto bancario, Madame Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, tuvo la delicadeza de hacer ciertas declaraciones[1] que fungirían posteriormente como clavos en el ataúd sanitario italiano; además, las declaraciones que se suman a una ya añeja lista de comentarios escandalosos y vergonzosos sobre su numérica manera de ver a las personas. De esta forma, misma Roma sacó una conclusión precipitada, pero a la vez acertada: en toda Europa no había aliados para Italia.

Conclusiones

De esta forma, China ve en la coyuntura mundial una ventana de oportunidad, que por escasas semanas se abre, dándole a Pekín el tiempo perfecto previo al achatamiento de la curva estadounidense, para mostrarse ante el mundo como un líder compasivo, capaz de responder a los llamados de auxilio y de demostrar que la lealtad hacia un nuevo orden mundial, se paga con la misma moneda (tal y como sucede en el caso italiano); o, en dado caso, para naciones indecisas sobre su posición respecto a los centros de poder, esta sería una forma ideal para ampliar las vías diplomáticas con esas naciones.

En cualquier caso, este es el momento que Pekín está aprovechando para posicionarse como el  líder al cual se puede acudir; dejando en claro que mientras Donald Trump insinúa que el personal médico roba mascarillas, Pekín está dispuesto a donarlas junto más equipo médico, tras lo cual seguramente vendrán tentadoras ofertas de préstamos para la reactivación económica, ofertas que quizá hagan a Estados Unidos perder a más de un aliado.

China está haciendo uso inteligente de una política de soft power, ¿se estará posicionando como nueva potencia mundial?

Referencias

Google Maps. (2020). Mapa del coronavirus (COVID-19). Marzo28, 2020, de Google Maps Sitio web: https://www.google.com/covid19-map/

Horowitz, J. (2019). Defying Allies, Italy Signs On to New Silk Road With China Prime Minister Giuseppe Conte of Italy and President Xi Jinping of China inspecting the honor guard during a welcome ceremony in Rome on Saturday.. Abril 8, 2020, de The New York Times Sitio web: https://www.nytimes.com/2019/03/23/world/europe/italy-china-xi-silk-road.html

Kellerman, D. (2020). COVID-19: China steps in to help Italy battle the virus. Abril 8, 2020, de Deutsche Welle Sitio web: https://www.dw.com/en/covid-19-china-steps-in-to-help-italy-battle-the-virus/a-52901560

Lewis, R. (2019). Italy joins China’s New Silk Road project. Abril 8, 2020, de BBC Sitio web: https://www.bbc.com/news/world-europe-47679760

Pozzi, S. (2012). El FMI pide bajar pensiones por “el riesgo de que la gente viva más de lo esperado”. Abril 8, 2020, de El País Sitio web: https://elpais.com/economia/2012/04/11/actualidad/1334133453_457282.html


[1] “We are not here to close spreads,” said its president Christine Lagarde, in an abrupt dismissal of hopes that the bank might act to reduce increasingly expensive borrowing costs. The remarks added to market turmoil that caused a record 17 per cent drop on the Milan stock exchange, and sent Italy’s borrowing costs even higher.

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