¿Qué sucede cuando una marca cobra vida en tres dimensiones? En la clase de Creatividad en el Diseño, los estudiantes llevaron sus ideas más allá del papel para convertirlas en personajes con identidad propia, donde la forma, la textura y la expresión se convierten en lenguaje visual.

A través del modelado en cerámica, los alumnos no solo pusieron en práctica habilidades técnicas, sino que también enfrentaron el reto de traducir conceptos abstractos en formas tridimensionales con un propósito comunicativo claro.
De la idea al volumen: identidad de marca moldeada en personajes
La actividad consistió en diseñar y materializar un personaje que funcionara como representante visual de una marca creada por los propios estudiantes. Este personaje debía responder a una intención estética definida, alinearse con los valores de la marca y ser capaz de transmitir su esencia de manera inmediata.
Desde el inicio del proyecto, se enfatizó la importancia del proceso creativo: investigación, conceptualización, bocetaje y toma de decisiones fundamentadas.

En una primera etapa, los estudiantes desarrollaron la identidad de su marca, definiendo aspectos como su público objetivo, personalidad, misión y estilo visual.

Esta fase resultó crucial, ya que sentó las bases para la creación del personaje.
Posteriormente, realizaron una serie de bocetos donde exploraron distintas propuestas formales, estilos artísticos y posibilidades expresivas. Algunos optaron por lenguajes caricaturescos, mientras que otros se inclinaron por estilos más abstractos, minimalistas o incluso inspirados en corrientes artísticas específicas.
Crear, modelar, comunicar: como esencia de marca
Uno de los aspectos más destacados del proyecto fue la manera en que cada pieza logró reflejar la identidad de la marca que representaba. Los personajes no fueron simplemente figuras decorativas, sino vehículos narrativos que comunicaban valores, emociones y conceptos. A través de decisiones como la postura, las proporciones, las texturas y los acabados, los estudiantes lograron dotar a sus creaciones de personalidad y coherencia visual.
Finalmente, el proyecto culminó con una presentación en la que cada alumno expuso su proceso creativo y justificó sus decisiones de diseño.

Este momento permitió reflexionar sobre los aciertos y áreas de mejora, así como reconocer la diversidad de enfoques y resultados obtenidos.

En conjunto, la actividad no solo fortaleció competencias técnicas, sino que también fomentó la capacidad de conceptualizar, experimentar y comunicar ideas de manera creativa y tangible.

