¿Así Te Vas a Ir Vestida? #ESCAT #UNINTER #LDM

La moda se mueve entre identidad, deseo y mirada ajena, vestirse deja de ser privado: se vuelve un acto expuesto. “¿Así te vas a ir vestida?” lo recuerda sin decir más.

La escuchamos por razones culturales. En contextos como el latino, suele venir envuelta en cuidado familiar, en una idea de protección: el mundo mira, el mundo juzga. Pero ahí reside su filo. Porque bajo la lógica del cuidado también se instala la noción de que tu cuerpo y tu estilo son susceptibles de corrección.
Estas micro-frases no determinan nuestra relación con la moda.

Pero sí la condicionan; si así lo decides.

Moldean la forma en que elegimos, dudamos o renegociamos nuestra imagen antes de salir. Enseñan de manera silenciosa, que hay elecciones que requieren justificación. carga consecuencias justificación. Que la ropa, para muchos, también carga consecuencias sociales

Pero en medio de esta conversación y cuestionamiento, surge la pregunta inevitable:
¿Los íconos que hoy entendemos como visionarios, disruptivos, autoritarios en estética… estuvieron exentos de ese juicio?
Probablemente no.

Vestida desde la convicción: cuando la crítica deja de definirte y empieza a posicionarte.

La historia de la moda no está escrita por personas que nunca fueron cuestionadas, sino por quienes aprendieron a no construir su identidad estética desde la evasión.
La diferencia nunca fue la ausencia de crítica, sino la relación que se establece con ella.

Porque vestirse-como todo gesto de identidad- no se trata de crecer sin mirada ajena, sino de decidir cuanto espacio ocupa.


Y es ahí donde comienza una relación más consciente con la moda: cuando dejamos de preguntarnos si “así está bien” y empezamos a elegir desde una convicción que no titubea antes de responder que sí: así irás vestida.

Fuentes: Emely Gutiérrez Jiménez con apoyo de Diario de SANSE

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