No es un zapato, Es una provocación.
En Chanel Crucero 26/27, Matthieu Blazy reduce el calzado a lo mínimo: un tacón, una tira… y el pie expuesto, Sin función, sin lógica tradicional, ahí está el punto: cuando la moda deja de servir y empieza a cuestionar.
Si no es calzado… es anti-calzado

La moda lleva años deconstruyendo piezas (jeans sin cintura, tops invertidos), pero aquí se toca algo más esencial.
¿Qué hace que un zapato sea zapato?
Chanel responde con argumento moderno: no la función… sino el gesto. La ironía de que “Si hay suela, ya hay zapato”.
Lo que vemos: Una sandalia sin suela.
Lo que es: Una declaración sobre libertad corporal.
Lo que también es: La ilusión nueva de lujo.
Porque sí… son lujo reducido a su símbolo más reconocible: el tacón, no hay comodidad, practicidad ni protección pero sí hay estatus visual, es casi una metáfora del lujo contemporáneo que funciona perfecto como conversación, a menos materia, mayor significado

Y no lo hace sol por el valor de la conversación: sino desde el poder visual.
Algunas críticas lo interpretan como algo absurdo o impráctico y justamente ahí está el punto:
No está hecho para servirte… Está hecho para comunicar que la moda logre eso hoy día, es complicado y Blazy lo logra subvirtiendo la rigidez histórica del calzado de la Maison.
No es casual que pase en Cruise.
Las colecciones Crucero siempre permiten más fantasía e impracticabilidad.
En ciudad – ridículas.
En Capri – icónicas.
Y quizá, con todo el escapismo que estos días parecen necesitar, puedan ser un éxito comercial sin tener paraíso en la ecuación.

El escándalo es parte del diseño.
Nada más y nada menos porque la reacción es mitad de la pieza.
Y eso más que accidente, es estrategia.
Porque hoy, una pieza no está completa hasta que genera reacción; y entre más dividida, mejor.
¿Geniales o absurdas?
Honestamente, ambas.
Y eso es exactamente lo que las hace relevantes.
El lujo ya no necesita ser funcional, para funcionar.

