Design Thinking ¿Cómo aplicarlo? #DiseñosUninter #ESCAT

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Design Thinking o pensamiento de diseño es una de las herramientas, cuya aplicación en el aula promete formar estudiantes más creativos e innovadores…

Design Thinking

¿Qué es el Design Thinking?

Es un método, técnica, o también se entiende como una filosofía de vida.
Lo cierto es que esta metodología creada por primera vez de forma teórica en la década de los 70 es cada vez más aplicada en empresas y negocios de todo tipo.

Podríamos decir que el Design Thinking o pensamiento de diseño permite desarrollar nuevos negocios, productos, servicios o procesos de forma creativa e innovadora.

Esto ocurre pues gracias a este sistema la capacidad creativa se libera y las decisiones son tomadas analizando las necesidades de las personas que utilizarán lo que se desea diseñar, por lo que cierto porcentaje de su éxito puede asegurarse desde la misma fase de creación.

Esta herramienta puede aplicarse a cualquier problema, pues parte de necesidades humanas para conseguir soluciones más creativas y efectivas.

¿Por qué hay que aplicarlo a la educación?

Durante años se ha dicho que el cerebro humano es como una esponja, que absorbe todo lo que se le enseña y gracias a la memoria se logra aprender prácticamente todo.
Con esta excusa la educación se ha centrado en sistemas mnemotécnicos, que limitan la creatividad y fomentan el pensamiento uniforme.

El Design Thinking lleva a las aulas la innovación que estas necesitan y los docentes de las mejores universidades de todo el mundo ya comenzaron a capacitarse para conocer cómo emplear los beneficios que el diseño de pensamiento puede aportar a sus estudiantes.

¿Por qué tenemos que aplicar el Design Thinking a la educación? Porque este método se basa en el pensamiento lógico, la creatividad, la colaboración, la empatía y el aprendizaje a través del error.

¿Qué beneficios puede traer para los estudiantes?

Esta metodología es positiva para los estudiantes pues les permite controlar su propia educación, práctica y activa, su intención es que los alumnos ya no sean simples oyentes, sino que tendrán voz dentro del aula.

Pero además, por su propia orientación hacia la resolución de problemas y la creatividad, el Design Thinking puede hacer que los alumnos:

  • Se comprometan con su trabajo en el aula
  • Se interesen y preocupen por su proceso de aprendizaje
  • Sean solucionadores de problemas
  • Se desarrollen como personas empáticas y comprensivas
  • Sean capaces de esforzarse para obtener sus objetivos
  • Logren aprender a trabajar en equipo en busca de un fin común

¿Cómo pueden aplicarlo los docentes?

El Design Thinking se separa en 5 fases, identificadas cada una por una palabra guía:

  1. Descubrir: ¿A qué desafío me enfrento? ¿Cómo debo enfrentarme a este reto?
  2. Interpretar: ¿Cómo interpreto lo que aprendí?
  3. Idear: ¿Qué debo hacer? ¿Qué opciones tengo? ¿Cuál será mi plan de acción?
  4. Experimentar: ¿Cuál es el mejor camino para lograr mi meta?
  5. Evolucionar: ¿Hasta dónde puedo llegar? ¿Qué más puedo lograr?
Design Thinking

Para cada una de estas etapas existen técnicas específicas o recursos educativos que los docentes pueden usar.
Pero a nivel general, si quieren fomentar el pensamiento de diseño en sus estudiantes para lograr que sean más creativos e innovadores la técnica que pueden usar es el Brainstorming o la lluvia de ideas.

Estas estrategias puntuales deben realizarse con cierta periodicidad, pero al mismo tiempo aplicarse cada día.
La creatividad debe ejercitarse cada día, pues solo de este modo la forma de pensar e idear soluciones realmente cambiará de forma definitiva.

Fuente: Universia

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