Espiritualidad: qué es y cómo practicarla #Salud #Bienestar #Uninter

Espiritualidad: Hablar de espiritualidad puede ser algo complicado, pues es un tema que abarca demasiado. Sin embargo, algo en lo que sí se podría tener un acuerdo es en que la espiritualidad incluye el sentido de que existe algo más grande que tú, una conexión con algo mayor: Dios, el universo, etcétera. Incluye también encontrarle un sentido a la vida, un porqué, un propósito.

Espiritualidad

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Hablar de espiritualidad puede ser algo complicado, pues es un tema que abarca demasiado. Sin embargo, algo en lo que sí se podría tener un acuerdo es en que la espiritualidad incluye el sentido de que existe algo más grande que tú, una conexión con algo mayor: Dios, el universo, etcétera. Incluye también encontrarle un sentido a la vida, un porqué, un propósito.

Muchas personas pueden describirla como una experiencia sagrada o trascendente, una profunda sensación de vida y conexión con todo lo demás. Hoy más que nunca se necesita vivir con esa conexión con un propósito y con un porqué en la vida. Hay que buscar algo más que te lleve a vivir el día como si realmente agradecieras estar en este mundo.

Llevarla a la práctica

Practicar la espiritualidad no quiere decir solamente ir a la iglesia o meditar varias horas al día. Tienes que tener una práctica constante de todo lo que requiere ser espiritual y, sobre todo, aceptar que eres una persona normal que puede errar en cualquier momento y que eso también es parte de vivir: aprender y seguir.

La doctora Christina Puchalski, directora del Instituto George Washington para la Espiritualidad y la Salud, afirma que “la espiritualidad es el aspecto de la humanidad que se refiere a la forma en que los individuos buscan y expresan el significado y el propósito y la forma en que experimentan su conexión con el momento, con uno mismo, con los demás, con la naturaleza y con lo significativo o sagrado”.

¿Cómo puedes practicar la espiritualidad?

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Incluye la oración

No es necesario que profeses alguna religión en específico para orar. Rezar es aceptar que no estás solo en el mundo y necesitas ayuda en ocasiones. Obviamente, esta ayuda debe implicar también un esfuerzo de tu parte. No se trata solamente de pedir algo cuando tienes problemas, sino de agradecer, pedir y poner todo de tu parte para lograr eso.

Desarrolla una práctica de gratitud

Despierta cada día y agradece por una nueva oportunidad de hacer cosas, de mejorar, de respirar. Asimismo, cuando llegue la noche sé agradecido por todo lo que viviste en el día, bueno o malo. Puedes también implementar un diario de gratitud y asegurarte de escribir cinco cosas por las que agradeces cada día. Te darás cuenta de que te sentirás mucho mejor y más conectado con los demás.

Medita

Cuando te vuelves capaz de sentarte, estar en silencio y permanecer en paz contigo mismo, tendrás la capacidad de lograr muchas más cosas en tu vida. Meditar no solamente crea nuevas conexiones en tu cerebro, te relaja y te hace bien, sino que igualmente es una práctica perfecta para conectarte con tu ser y con todo lo demás que está fuera de ti pero que también pertenece a ti.

Cuida de tu salud física

Tu cuerpo es un contenedor para tu mente y tu espíritu. ¿Por qué no cuidar mucho mejor de él? No se trata de probar la última dieta ni de ser vegano, la idea es que hagas lo que sea necesario para mantenerte saludable. Aprende a escuchar a tu cuerpo y haz lo que te pida.

Suelta el control y confía

Cuando incorpores todas estas prácticas en tu día a día, de una forma constante, te darás cuenta de que estás conectado con cosas más importantes que tú. Podrás ser de ayuda para las personas que te rodean y podrás poner tu granito de arena en todo lo que te propongas.

Fuente: Harmonia

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