Cuáles son los primeros pasos cuando se pone en marcha un negocio.

Gestionar el día a día de un negocio es complejo, pero aún más si cabe es arrancarlo, porque es cuando estás apuntalando los cimientos sobre los que descansará toda la estructura de tu proyecto. Te contamos cómo deben ser esos primeros pasos para que el negocio sea consistente.

Los inicios son los más importantes, porque de ellos dependerá el futuro de un proyecto. Todo emprendedor debe siempre experimentar, corregir, validar e implementar. Y después, vuelta a empezar.

El proceso de emprender no es lineal, sino circular. Siempre se está (o se debería estar) experimentando. Y eso es así, porque el mercado es un ente vivo, que cambia a medida que cambian las condiciones de mercado, la competencia, las necesidades de los clientes, los precios, los proveedores, las normas, etc. Por eso, los emprendedores y sus proyectos deben estar en un proceso constante de validación. 

El error de los vasos comunicantes

Cuando se pone en marcha un proyecto, se piensa que ya está todo hecho, que el trabajo previo de campo servirá para que tu proyecto crezca por la clásica regla de los vasos comunicantes [como ya tengo un cliente, ahora a replicar la gestión para captar más], pero eso es un gran error. 

Es posible y probable que ese primer cliente te haya costado conseguirlo ‘lo que no está escrito’. Y ese proceso es el que debes revisar de nuevo para ver dónde te has equivocado y no repetirlo. “Para hacer esa validación y experimentación, hay herramientas que ayudan como la segmentación del cliente, la curva de valor, el perfil del cliente, la propuesta de valor… Y la clave está en tratar todo ese proceso con absoluta rigurosidad. Empieza por validar tu propuesta de valor a través de la segmentación de clientes, identificando a tu buyer-persona. Y todo a través del método científico clásico de prueba-error, optimizando los recursos que pones. 

Construir una estructura para emprender

Marta Nogueras, directora de Proyectos Lanzadera, considera importante que desde el principio el emprendedor entienda que tiene que montar una estructura de una empresa.

“Le proponemos que escriba la misión de su empresa desde el punto de vista del cliente. Cuando está empezando hay un miedo a escuchar un ‘no’ por respuesta y eso les desmotiva. Nosotros les decimos que un ‘no’ es positivo, porque les ayuda a descartar hipótesis que están teniendo. Si escribes una misión acortas y acotas mucho más hacia dónde quieres estar ‘atacando’ a tu cliente. Intentamos que la propuesta de valor quede claramente definida y desde un punto de vista del cliente. Trabajamos con el emprendedor el trabajo con el contacto con el cliente y estrategias para captar esos primeros clientes”.

Cultura financiera para emprender

La perspectiva que se tiene cuando trabajas por cuenta ajena es muy diferente de la que se debe tener cuando te haces empresario. “Un error muy frecuente en el emprendimiento es que se pone el foco exclusivamente en la parte de negocio (es decir, en la parte comercial). Normalmente, la gente emprende en un negocio que le es natural, por su experiencia profesional o por gustos.

Un error que se comete desde el principio es que hay una delegación de la parte financiera en una asesoría y se deja fuera del negocio, porque se entiende que lo financiero tiene más que ver con la presentación de cuentas a Hacienda que con el control del negocio.

Conceptos básicos del emprendedor novato

Para Couso, es importante saber diferenciar tu sueldo de los ingresos de tu empresa. “Es bueno que el emprendedor se ponga un sueldo fijo y si luego hay beneficios al final del ejercicio, porque ha ido bien la actividad, decidir si se reparte entre los socios o se reinvierte en el negocio. Ese sueldo fijo debe estar acorde a los ingresos que calculas puedes ser capaz de generar, manteniendo la austeridad y prudencia. Es importante separar lo personal de lo profesional. Esto significa pensar en la empresa desde el primer día”.

También es importante tener en cuenta conceptos como el plan financiero. “Que puede sonar a algo muy complejo, pero es muy básico”, sostiene este experto. Consiste en hacer una planificación razonable de cuáles van a ser tus ingresos y tus gastos. Y dentro de los gastos, diferenciar los fijos de los variables.

Sin olvidar la tesorería

Cuando haces esa planificación y ese control de que lo que está pasando se corresponde o no con lo planificado, lo tienes que hacer tanto a nivel contable (es decir, gastos e ingresos) como de cobros y pagos (que ya tiene que ver con la tesorería). 

“La contabilidad dice cuándo se genera el ingreso y cuándo nace el gasto. El ingreso se genera en el momento de la venta y el gasto, en el momento en el que se produce el compromiso. Pero una cosa es cuando nace el ingreso y el gasto y otra es cuando se producen los flujos de cobro y de pago. Porque, a lo mejor, tu negocio está obligado (por sector o porque eres nuevo y tienes que ser un poco más agresivo) a vender al contado y a nivel de pagos puedes trabajar a crédito o al revés: estás en una actividad en la que estás obligado a vender a crédito (es decir, dando a tu cliente financiación a 30, 60 días…) y, sin embargo, las compras, como eres nuevo y no tienes la confianza de los proveedores, a lo mejor, no puedes negociarlas a crédito, con lo cual tienes un desajuste, es decir, estás ingresando más tarde de lo que vendes y tienes que pagar también antes de lo que ingresas. 

El circulante y su financiación

Dentro del activo, hay dos fundamentalmente: el inmovilizado y el circulante. El primero son todas aquellas cosas que adquieres para poder desarrollar tu actividad (ordenadores, furgonetas, edificio…). Eso tiene un problema de amortizaciones que la vas repercutiendo año a año. 

Una tendencia que hay con respecto al inmovilizado es que buena parte de los activos que antes se compraban y pasaban a formar parte del inmovilizado ahora se están alquilando o subcontratando, por ejemplo, servicios logísticos como almacenes, furgonetas o camiones, etc. Esa conversión de gastos fijos en variables también se puede analizar, porque si compras furgonetas en lugar de alquilarlas tiene la desventaja de que si el negocio no va como esperabas la desinversión no es tan sencilla, mientras que, si es un alquiler, puedes adaptar lo que necesitas a la evolución del negocio”

Más información en: https://www.emprendedores.es/crear-una-empresa/negocio-puesta-en-marcha/

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