¿Un Oscar? No, gracias

Los Oscar reflejan el periodo de confusión que vive la industria cinematográfica

En todo caso, estos no son los premios que la Academia de Hollywood necesita, por razones que poco tienen que ver con el glamur y sí con la revolución digital que está cambiando la faz de la industria.

En el siguiente artículo publicado en el periódico El País sobre la entrega de los Oscar en el 2019, ya se analizaba sobre la degradación por la que pasa la industria cinematográfica; que viene muy ad hoc con el espectáculo que se vivió en los Oscar del presente año, en donde pareciera que lo relevante se sustituye por el escándalo ante la lucha por obtener el mayor rating tanto en tv y redes sociales.

El modo de ver películas está cambiando a toda velocidad. La tradicional sala oscura ya no es, y además desde hace varios años, el único modo de consumir productos cinematográficos. El paradigma Netflix conduce necesariamente a una polarización: por una parte, se invierte en películas de gran presupuesto que buscan un lugar en el abanico de premios sin llegar a conseguirlo, destinadas todavía a rentabilizarse en pantalla grande; por otra, se fabrican productos que pueden verse en medios distintos, como cadenas de televisión, cines o incluso ordenadores portátiles. El fenómeno de las series y la estrategia de plataformas como Netflix pretenden rastrear la rentabilidad y la calidad en nuevas formas de negocio alejadas de la producción tradicional y, sobre todo, de la distribución convencional.

La industria del cine tiene que dar respuesta a los nuevos modos de distribución con firmeza y capacidad de inversión, pero la sensación que transmite la Academia con su decisión de relegar Roma al premio a la mejor película en lengua extranjera es que todavía tantea el camino para integrar los productos destinados a una nueva distribución y a públicos más digitalizados en el marco de la producción cinematográfica al uso. Hollywood advierte los cambios, pero mantiene sus reticencias a la necesidad de integrarlos. El modelo de producción y distribución actual tiene que cambiar. El elevado coste de producción de las grandes franquicias de Disney o Warner —superhéroes, cine de acción— exige una política de precios distinta de la que debe aplicarse a producciones más baratas con destino a espectadores multimedia. El próximo éxito de Hollywood, si consigue ponerlo en pie, será una historia sobre la adaptación del cine a una nueva clase de consumidores. Mientras tanto, los Oscar seguirán reflejando la indecisión de la industria.

Los premios de la Academia de Hollywood, que en esta edición 2022 han quedado eclipsados por la agresión de Will Smith a Chris Rock en el escenario, han distinguido como mejor película a CODA, que logra un total de tres galardones. La otra ganadora es Dune, que acumula seis estatuillas de carácter técnico. El español Alberto Mielgo ha obtenido el Oscar al mejor corto de animación por The Windshield Wiper. La japonesa Drive my car se ha llevado el premio a la mejor película internacional. 

 A juzgar por el tráfico en la web del periódico, por los mensajes en las redes sociales, y por los artículos en decenas de medios internacionales, la 94ª edición de los Oscar quedará para siempre en la memoria, pero no por razones cinematográficas: todo el mundo habla de la agresión de Will Smith a Chris Rock, después de que este se riera de su mujer, Jada Pinkett Smith. 

Por ende, nos preguntamos ¿Cuál es el futuro de la Academia de Hollywood e industria cinematográfica con respecto a la evolución y demanda de las nuevas tecnologías? ¿Cuál es tu opinión al respecto?

Fuente: https://elpais.com/cultura/premios-oscar/2022-03-28/la-gala-de-los-premios-oscar-en-directo.html

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