La creatividad en el contexto de la radio actual

No corren buenos tiempos para la creatividad radiofónica. La radio comercializa su programación y está sometida a una exacerbada competitividad. Tal situación ubica el radioarte en una isla, en canales escasamente seguidos o en horarios secundarios.

La radio actúa de mera transmisora con el objetivo no de crear otra obra artística, que podría hacerlo, sino de respetar con la mayor fidelidad posible lo que sucede en el lugar de los hechos. Son transmisiones que pertenecen a la esencia informativa de la radio en cuanto dan noticia de hechos de interés general, en este caso con los mejores recursos disponibles como es el tratamiento en directo. Se guía por su misión informativa, más que por la creativa.

Creatividad en la programación

La programación radiofónica de seguimiento de la actualidad o generalista ha entrado en una fase de plena competitividad comercial y en consecuencia su diseño se guía por unos planteamientos de mayor captación de audiencia. Esto le lleva a organizar la parrilla no tanto por el impulso propio cuanto por la relación competitiva entre las cadenas y emisoras. El resultado es el nacimiento de programaciones generalistas y de programas temáticos muy similares y que podrían trasvasarse de unas cadenas a otras sin que apenas hubiera diferencia. Se ha entrado en la clonación de programaciones.

Como todo proceso comunicativo, la programación trata de atender los comportamientos sociológicos de la audiencia, adapta los contenidos a sus necesidades y situaciones laborales y de ocio. Tiene que universalizar su oferta para llegar al mayor número de oyentes y discriminar a los menos posibles, olvidarse de las minorías para dirigirse a las mayorías. Y esto ocurre tanto en la radio pública como en la privada. Tales funciones han eliminado gran parte de los contenidos de otras épocas, especialmente los más creativos, y se han orientado hacia el seguimiento de la actualidad como un valor intrínseco de la radio por su rapidez para estar encima de los acontecimientos inmediatamente.

La base creativa radica en aportar tal estructura, no en la mera repetición de la misma que cumple perfectamente con su dimensión comercial. El ejemplo clásico ha sido el de la fórmula de seleccionar cuarenta discos, los de mayor venta o los más votados por la audiencia u otras variables, y repetirlos a lo largo del día mediante diversas ordenaciones: según el gusto del presentador, por franjas horarias, por orden decreciente del primero al último o a la inversa. Son estructuras rígidas en su planteamiento, de ahí la denominación de fórmula, y a partir de ella se incorpora una flexibilidad para que lo mismo suene y se perciba de manera diferente. De este modo se evita la monotonía y la saturación de los seguidores.

La programación por diversificación de estilos ha dado origen a múltiples emisoras, cada una especializada en uno diferente. En este caso no hay fórmula predeterminada de programación, sino que dentro de cada uno de los estilos se buscan aspectos, intérpretes, canciones o fragmentos musicales que den variedad a la programación. Los contenidos son de producción ajena. La originalidad y creatividad proviene de la manera de organizar los programas, de presentarlos y comentarlos y de la continuidad de unos discos con otros.

Creatividad en los programas

La originalidad informativa suele manifestarse también de manera imprevista debido a la propia importancia del acontecimiento y a los documentos sonoros captados. Esto aporta garra informativa, pero para lograr algo más creativo se requieren otras transformaciones originales en los tratamientos con objeto de intensificar el relato, descubrir otras perspectivas y hacer vivir el sonido de otra manera.

Pero no hay que confundir lo extraordinario y la espectacularidad del hecho con la creatividad. El contenido puede ser sorprendente, inaudito, de conmoción social. Está determinado por la realidad. La creatividad se produce en la cobertura, en la selección de los puntos de interés, en el contraste de unos hechos con otros, en las formas de entrecruzar la secuencialidad del relato. El resultado puede ser un relato coral en el que cada reportero cuenta un fragmento de hechos que adquieren interés por sí, pero sobre todo por la unión y trabazón con otros. La creatividad surge no tanto de los relatos individuales de cada reportero sino del conjunto de aportaciones al relato global.

Creatividad en la publicidad. La publicidad es a la radio lo que la poesía es a la literatura. Es un campo de máxima concentración expresiva, de generación de universos acústicos de corta duración y que impactan la sensibilidad de los oyentes. Ofrece productos que aparecen en rabiosa competitividad junto a otros de los que tienen que diferenciarse y resaltar la marca para que no se confundan los mensajes. 

Pero la función de la publicidad no es la creatividad sino la persuasión para que se compren unos productos y se utilicen unos servicios. La creatividad en este caso actúa como impacto sensorial y de impregnación de la memoria y emociones. 

Humor y parodias radiofónicas. Otra de las vías de renovación del lenguaje radiofónico es la de las diversas modalidades de humor sonoro. El humor tiene muchos puntos de contacto con la poesía. De hecho, ambas forman parte de un proceso de metaforización de la realidad de manera similar hasta un punto en el que los desarrollos se bifurcan. El uno, para generar la hilaridad por la vinculación de dos realidades diferentes y el otro, para suscitar la emoción estética de la belleza resultante de la urdimbre de las dos realidades asociadas.

Creatividad pura: radioarte

La radio busca la creatividad en momentos esporádicos como en los de las producciones pensadas para los concursos y premios internacionales. No son premios para la cotidianeidad sino para lo extraordinario. Las empresas ponen todo su empeño en estas producciones, incrementan el presupuesto, amplían el tiempo de elaboración y se lo encomiendan a los profesionales más originales.

A lo largo de la historia en algunas emisoras se han mantenido departamentos de actores y de programas dramáticos como la escuela de la renovación de la ficción y cuyos resultados se trasvasaban luego a otras modalidades expositivas y de relato radiofónico. En otros casos, han contado con departamentos específicos en los que se promovía la creación de nuevas ideas, la experimentación de otras modalidades narrativas o la generación de sonidos innovadores. En algunos casos los logros han sido tan importantes que se han acogido como una modalidad nueva de la música, como es el caso de la música concreta creada por Pierre Schaeffer y su equipo en la antigua radio francesa ORTF.

Las fronteras de unos y otros a medida que pasa el tiempo y persisten en su creatividad se aproximan y apenas aparecen diferencias salvo las estilísticas. Todos se consideran creativos o artistas radiofónicos y no les preocupa que sus productos se difundan por radio y que además se distribuyan en otros soportes como en CD o en DVD. Lo importante es conseguir obras en las que predomine la creatividad y que se avance en la búsqueda de nuevas expresividades. Al final da lo mismo que sea arte radiofónico, arte musical o un nuevo arte sonoro. Lo importante es que los resultados consigan transmitir la emoción, las ideas y crear las vivencias de otros mundos sonoros originales e inconfundibles sea para emitirlos por radio o para escucharlos en una pantalla acústica en casa o en la reproducción de una cinta o de un soporte digital mientras se pasea.

Se trata efectivamente de islas, algo separado de la radio general que se hace en la actualidad; pero también es la llama viva del impulso vital de la radio para regenerarse y no perder el horizonte de la creatividad sonora. Los profesionales trabajan en entornos radiofónicos y para la radio. Tratan de generar mundos nuevos mediante sonidos. Como toda creatividad, cada producto es diferente, busca la singularidad, lo nunca oído, la generación de procesos comunicativos sonoros con la audiencia. No cumplen una finalidad lucrativa, sino de creación de productos artísticos que llenen la necesidad de nuevas sensaciones, emociones e ideas de todo ser humano. No es el viejo planteamiento del arte por el arte. Al ser productos radiofónicos están pensados para una audiencia, para conseguir entablar comunicación mediante los sonidos y descubrir otras sensaciones y emociones y, en suma, el disfrute estético más allá de los torbellinos informativos de cada día.

Horizonte digital: hacia la creatividad interactiva

La innovación técnica aporta herramientas para la creatividad, pero el arte depende de la imaginación y creatividad del ser humano. Las máquinas tienen sus modelos de creatividad. Los ordenadores son capaces de producir nuevos sonidos y nuevas armonías de sonidos, pero detrás tiene que estar el diseño del creador. Emergen nuevos ámbitos radiofónicos como el de la radio digital y la ciberradio que permiten crear otros contenidos y servicios propios y diferentes de la radio tradicional.

La aportación digital no debe quedarse en una simple continuación de la analógica. Y lo mismo que en su día la incorporación de la FM logró la inclusión de otros contenidos y la creación de otras modalidades de programación, es de esperar que la radio digital en cualquiera de sus sistemas de producción, difusión y recepción genere otras modalidades de programación y sobre todo otros contenidos y otros servicios, algo que todavía no se vislumbra en el horizonte inmediato.

Tiene que ingeniar otros productos y reforzar la creatividad para mantenerse en el nuevo contexto externo de la radio y además diferenciar los productos y las marcas de las emisoras con sus programaciones y programas particulares para distinguir cada oferta en el conjunto radiofónico. Y como radio que sigue siendo, no puede olvidar su papel de comunicación auténticamente social. La radio tiene una dimensión cultural y como tal debe ser dinamizadora de la misma en la sociedad y a su vez profundizar en su capacidad para generar nueva cultura mediante la exigencia de máxima creatividad a cada uno de sus productos. Esto es lo que le dará el impulso renovador para el futuro y no la mera repetición de formas rentables para hoy pero agotadas para mañana.

La renovación está llegando por la creación de programaciones específicas para esta modalidad de radio. Se busca la auténtica radio de comunicación interactiva con la audiencia para crear entre todos espacios radiofónicos, intercambios de contenidos, participación en la producción, aplicaciones de los géneros de Internet: correos electrónicos, chats, foros, intercambios de música, audioconferencias y sobre todo para aportar nuevas modalidades de parrillas abiertas a la autoprogramación del usuario y nuevos servicios de incorporación al producto radiofónico de otras informaciones. Es una línea abierta a la creatividad de los profesionales. Por encima de la aportación instrumental tiene que estar la oferta de contenidos y de nuevos tratamientos sonoros. Esta será la auténtica ciberradio.

La interactividad se ejerce por ambas partes y, en consecuencia, los oyentes adquieren un nuevo papel. Todo depende del modelo interactivo que se desee ofrecer, si sólo se busca el modelo conductista de pregunta-repuesta o el modelo interactivo creativo que fomente las aportaciones de diseño, producción y cooperación del oyente. 

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Fuente: https://telos.fundaciontelefonica.com/tema/medios-decomunicacion/

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