¿Cerebros más grandes hacen a las personas más sexis?

Los cerebros grandes evolucionaron en los seres humanos, después de que dejaron los bosques, cambiaron su dieta y liberaron más energía para poder sostener la actividad del cerebro.

Muchos catedráticos creen que los grandes cerebros evolucionaron en los humanos, debido a que el ser más inteligente sería más atractivo para posibles parejas.

La evidencia científica y las observaciones de las conductas estandarizadas de buscar pareja en humanos, no apoya a esta teoría.

Los seres humanos son los que tienen más cerebro de todos los animales. El tejido cerebral usa una quinta parte del presupuesto que tenemos de energía. ¿Cómo es que nuestros cerebros pagan por su mantenimiento? ¿Para qué sirve?

Así como con muchas preguntas sencillas, no hay una simple respuesta. Si tenemos una buena idea de cómo nuestros grandes cerebros evolucionaron, como sea, y esto está conectado con nuestra dieta de mucha energía. Sobre por qué necesitamos un cerebro tan grande, muchos académicos asumieron que, porque facilitan a la inteligencia en general y nos ayuda a negociar nuestras complejas relaciones sociales, que se encuentran en todas las sociedades humanas. Otra hipótesis, es que los grandes cerebros permiten tener conversaciones inteligentes y expresiones artísticas que aumentan el atractivo sexual.

¿Cómo evolucionaron nuestros grandes cerebros? Algunas veces el contexto histórico en el cual algunas conductas emergen, nos ofrece la oportunidad de reflexionar en su objetivo. Los homínidos, desarrollaron sus grandes cerebros después de que dejaron el bosque en búsqueda de un hábitat mejor con pastizales y árboles. Esta transición trajo consigo un cambio de mala comida a frutas y hojas que mejoraron como comidas más densas en energía, como la carne, el pescado, larvas y miel.

Una señal de este cambio de dieta, fue la re-educación en el tamaño de la caja torácica. Los humanos ya no necesitaron las grandes vísceras que necesitan los grandes changos para digerir la dieta pesada en fibra. Otro elemento fue la reducción en el tamaño de los dientes comparado con los grandes dientes moledores de los simios, para masticar sus comidas altas en fibras.

Conforme las vísceras se redujeron, hubo un aumento en el tamaño del cerebro. Esto es explicable en términos de la baja demanda de energía para digerir, que liberó más energía metabólica, para que el cerebro funcione.

En cuanto aparecieron las cabañas, hace unos 200,000 años, los alimentos que anteriormente habían sido imposibles de comer, como la yuca, ahora podía ser consumida. La carne también se hizo más digestible.

Hay un límite en cómo nuestros grandes cerebros crecerán, desde que el bebé nace. Así que los cerebros de los humanos modernos, en realidad no son más grandes que los del Homo erectus. Como sea, un cambio evolutivo importante en el metabolismo del cerebro permitió al cerebro usar energía más rápidamente, de forma que nuestro cerebro usa cerca de 10 veces más de energía que otros tejidos corporales.

Este surgimiento en el metabolismo del cerebro, coincidió con la aparición de herramientas más complejas, como los arcos y las flechas, los arpones para peces, sugiriendo que nuestros ancestros cambiaron hacia una cognición más sofisticada, posiblemente incluyendo el surgimiento de los idiomas. Cada una de las facetas de las vidas del Homo Sapiens, sugieren que nuestros ancestros estaban haciendo un buen uso de sus grandes cerebros y promovieron el metabolismo cerebral. A pesar de esto, a muchos académicos les gusta la noción de que nuestros grandes cerebros evolucionaron debido a que nos ayudar a atraer más parejas al parecer más inteligentes.

¿Pudiera tener que ver con la atracción sexual?

Esta hipótesis es intuitivamente atractiva. Después de todo, artistas exitosos son conocidos por ser muy atractivos para sus parejas. Las estrellas de rock hombres y mujeres, son notorios por su capacidad para convocar grupies que buscan dormir con ellos.

Aun así, el concepto de capacidad cerebral para generar la habilidad artística, de forma que pueda atraer parejas es problemática, como una explicación hacia los grandes cerebros.

El problema más obvio es la historia de la evolución del cerebro. Nuestros cerebros ya eran bastante grandes antes de que las actividades artísticas emergieran de acuerdo al registro de fósiles, en las cuevas con pinturas. Los grandes cerebros están imperfectamente relacionados con la inteligencia. Los cerebros pequeños de las aves, están entre los animales más inteligentes del planeta. Algunos, como el carbonero, alcanzan esto al crecer nuevas células para almacenar nuevos recuerdos de dónde han escondido su comida.

Es probablemente lo más justo, el decir que los individuos creativos son más interesantes y atractivos al otro género. Esta generalización no es peculiar para los humanos. Las aves son justamente celebradas por su creatividad en sus demostraciones, ya sea el lugar construido por un ave para lograr apareamiento, el repertorio impresionante de canciones de otra ave, o sus bailes tridimensionales de otra ave.

Aún así, el argumento de que la habilidad intelectual y artística surgió para aumentar los encuentros de atracción sexual tiene ciertas fallas para su verosimilitud. En adición al hecho de que nuestros cerebros ya eran grandes antes de que las artes creativas surgieran, existe otro problema histórico: los humanos modernos son mayormente monógamos y la selección sexual es más fuerte cuando existe una competencia más intensa. Entre babuinos altamente competitivos, solo será el macho alfa el que se logrará reproducir. Los machos babuinos son mucho más grandes que las hembras y el macho dominante tiene una espalda plateada llamativa.

En lugar de enfatizar su cerebro, las mujeres adolescentes esconden su inteligencia para ser atractivas a los hombres, incluso hasta el límite de decepcionar en los exámenes. Ellas pasan más tiempo atendiendo su apariencia, que en mejorar sus credenciales académicas. Hombres jóvenes que están saliendo en citas activamente, prefieren ir a fiestas en lugar de estudiar y raramente, traen sus textos de cálculo a sus citas.

Ph. D. Nigel Barber

Fuente original: Do Large Brains Make People Sexier? | Psychology Today

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